Regimes totalitarios ppt

Doce personas ephedrine amaigrissement québec detenidas, y contraviniendo la calificacin de la fiscala, fueron imputadas por la juez de terrorismo, entre otros cargos, en consonancia con la calificacin que desde el partido PSUV y el gobierno se ha hecho de las personas que estn protestando en la calle hace ms de ochenta das, y por extensin a todo al que se ha opuesto al gobierno desde el ao Como parte de esa operacin, algunos de esos especialistas se presentaron en el programa La hojilla, reforzando los argumentos para la patologizacin de la protesta de la ciudadana, caracterizada como de la derecha o ultraderecha, ofreciendo incluso recomendaciones para soluciones penales y cientficas.

Durante el foro, una psicloga venezolana proporcion ms argumentos pseudocientficos a la iniciativa del rgimen para tratar de regular las redes sociales, y al mismo tiempo, reforz la tesis de la patologizacin de la diferencia, mientras que otra, tambin venezolana, aliment la propaganda con unas afirmaciones que, tras una lenguaje pseudoerudito y enrevesado, claramente convalidaba la asociacin de la protesta contra el rgimen con el terrorismo diciendo del joven que protesta que lleva en sus manos y en su morral aquello que lo introduce en una lnea que mundialmente lo ubica como terrorista.

Los elementos a los que alude la supuesta especialista son: mscaras antigs, piedras, gasas, algodn, alcohol, anticido y efectos personales. El mismo da mircoles 14 de junio, luego que se clausurara el concilibulo de psiclogos de "once pases ms Francia" en la sede de la Cancillera con la lectura de un documento de conclusiones y recomendaciones de veinte puntos entre los que se debe destacar el segundo: El uso de la psicologa para la paz, la promocin de la salud mental y el desarrollo pleno de la sociedad, y a tales fines, proponemos la creacin de Laboratorios para la Paz, con el fin de contribuir de manera persistente a alejarlos de la lgica de la guerra; en la tarde el seor Maduro anunciaba la creacin de unos Laboratorios de Paz para un plan de recuperacin especial de unos 40 jvenes capturados en las protestas que ayudaran captando a otros.

Plomb durci

No es la primera vez que el rgimen hace pblica la ecuacin segn la cual el que piensa diferente no lo hace porque es libre y es su derecho, sino porque su propia mente no le pertenece, y quiere hacer del adversario poltico un enfermo mental que debe ser tratado y curado.

Lgica que funciona incluso para caracterizar al as llamado chavismo crtico, como han hecho recientemente con la Fiscal. Ya hace unos diez aos enfrentamos y logramos detener un proyecto de ley de salud mental que estaba impregnado de esa ambicin. De nuevo hoy rechazamos tajantemente, por canallesco, el uso de las categoras psicopatolgicas como frmula para descalificar al adversario poltico. Lo novedoso es que, habiendo instalado un mecanismo totalitario de criminalizacin de la diferencia con el uso de los tribunales militares para juzgar civiles, ya cuenta con una poblacin experimental para avanzar en un dispositivo de reingeniera psicolgica a travs de los Soins visage academie orleans de Paz con el uso de la psicologa como ciencia.

Los relatos de los jvenes apresados y posteriormente liberados por el rgimen dan cuenta de un uso sistemtico y ordenado de la tortura como mecanismo para quebrar la voluntad de los prisioneros, y los antecedentes histricos permiten deducir muy bien de dnde viene y hacia dnde va esto: un dispositivo similar al experimento Pitesti, conocido tambin como Genocidio de las almas, llevado adelante por el comunismo en Rumania a finales de los aos cuarenta y principios de los cincuenta, o los campos de reeducacin rusos en Siberia, conocidos como Gulags.

Es preciso entonces asumir una posicin frontal ante este nuevo giro siniestro de la poltica del rgimen. Sabemos que ese ltimo y codiciado reducto de la libertad individual es tan complejo como frgil y los estragos de una operacin de reingeniera psicolgica son difciles de tramitar y, en cierto punto, inasimilables.

En tal sentido, creemos necesario denunciar para tratar de detener lo que a todas luces es una poltica lesiva de la libertad y la dignidad humanas, injustificable e irreductible por postura terica alguna, pues las disciplinas que se ocupan de la salud mental deben estar al servicio de las libertades de los ciudadanos y no de arrebatos totalitarios de ningn signo ideolgico.

Venezuela o la paradoja de la igualdad social y los goces singulares Claudia Velsquez. Hoy Colombia recibe desde Venezuela ciudadanos de todas las procedencias sociales que encuentran en el exilio la nica manera de resolver el desastre social al cual hoy estn sometidos.

Venezuela Venezuela. Para tantos, otrora el pas de la bonanza econmica, el pas donde se mezclaron inmigrantes que en el siglo XX llegaron de mltiples procedencias para soarla como un nuevo Dorado, con venezolanos de vieja data de caractersticas diversas. Emerge as una nacin de contrastes, donde las oportunidades para muchos eran claras pero, donde a su vez se instalaron desigualdades sociales muy profundas. Eliminer cellulite cuisse rapidement este contexto aparece el caudillo.

Chvez se consolida bajo la conviccin de erradicar desigualdades, impulsando un nacionalismo singular con la figura de Bolvar y donde tambin emergieron afanes justicieros, que reemplazaron la comprensin de lo que rige la historia. El sueo bolivariano, apoyado en la inmensa riqueza que genera el petrleo, a la muerte de Chvez cae en manos de quienes, con esquemas simplistas son incapaces de manejar una crisis generada en la baja espectacular de los precios del petrleo y en su propia incapacidad para entender las lgicas del mundo contemporneo.

Instalados en la certeza de verdades elementales lanzan a Venezuela a una confrontacin entre amos de escasa estatura, que se asumen herederos de Chvez y una poblacin en parte conformada por los sometidos, debido al soborno sostenido en la menguada riqueza que controlan los pequeos amos y amplios segmentos de la poblacin que siente la obligacin de interrogar una historia reciente de frustracin y de penuria.

Desastre social De un Estado orientado por el empeo de una procuracin del goce con una inclusin precaria de la justicia social, se pasa a un Estado orientado por la intencin de satisfacer las necesidades bsicas para la supervivencia, desconociendo la dimensin del goce. Resultado: un desastre social, desconocimiento del goce vital de cada uno y confrontacin con la imposible justicia social para todos.

Diferencia de los goces, igualdad social, paradoja de base de la dimensin individual- colectiva del humano, que llama a soluciones polticas razonadas, ante las fallidas y alienantes soluciones partidistas?

Pregunta ahora posible de ser planteada, para m, gracias a las proposiciones recientes de Miller. Exilio Lo invivible del desastre social deja para muchos el exilio como salida. Es una huida forzada donde lo incierto define gran parte del nuevo Estado, donde la insercin est expuesta a lo contingente, donde el lazo social implica asumir prdidas de todo tipo y con la esperanza de un regreso cercano.

Para no pocos venezolanos de hoy esta alternativa se presenta como un pasar la frontera. Qu significa este paso? En busca de qu? Qu del nuevo lugar? Procedencias sociales Lo invivible del desastre social, no es una experiencia exclusiva de un sector de la poblacin venezolana, es una experiencia de muchos, no importa su procedencia social. Venezuela en el consultorio del analista en Colombia Al arribar al borde de lo intolerable, la pulsin de vida empuja hacia un lugar donde poder construir una existencia digna.

Y donde alojar la angustia. Se produce as el encuentro de un sujeto, venezolano, con una analista, colombiana, en Medelln. Es el caso de A. La desesperanza que le condujo al exilio se funda en la inseguridad generalizada que obliga al encierro, en la falta de abastecimiento de recursos mnimos para la subsistencia, en una remuneracin como mdico especialista que le obliga a trabajar en cuatro lugares distintos para conseguir el sustento, en la imposibilidad de darle solidez a un proyecto de una familia propia, que incluya un hijo al cual poder ofrecerle oportunidades al deseo.

Atraviesa la frontera con la ilusin de hallar un bienestar duradero, pero con la inesperada emergencia del significante extranjero que impacta su subjetividad. Se hace visible lo que plantea Miller en su reciente conferencia en Madrid, que el psicoanlisis fc pour maigrir avis es la experiencia ntima del uno por uno, sin el caos de afuera.

Esta Escuela, la nuestra, que hoy se debate intra y extra muros, es ms real. No s si puedo dar razones de esta certeza. Retransmitido, s, pero despus de 25 aos, no in absentia o in effigie. El psicoanlisis a la poltica es la direccin del vector que trazaron sus palabras en la conferencia de Madrid. Se me antepone un recuerdo encubridor. Desde pequea senta, que cuando en casa se discuta de poltica, se discuta de otra cosa.

Mi padre exaltado, mi abuela irreverente poco abuela por lo irreverente. Lacan Cotidiano La cosa poltica introduce abruptamente la identidad y la diferencia con el prjimo que es el prximo, y tambin con aquellos que no son tan prximos. Es consustancial a la economa de los goces. Freud, s, pero son Jacques Lacan y la enseanza de Jacques-Alain Miller los que me hacen posible enunciar as esa extraa percepcin infantil. Digo con frecuencia que Los seis paradigmas del goce son el ndice razonado de la teora de los goces elaborado por Miller.

Despus dijo algunas cosas ms Pues bien, esa certeza me orienta. Nos codeamos, s, nos codeamos. Compartimos una causa. S, por eso nos codeamos, pero hay una distancia considerable entre el codo y la causa. La palabra causa me detiene. No hay causa sui primer impacto en mis primeras lecturaspero hay causa, cosa, caso, algo que cae y se sustrae. No dir ms, hay mucho para argumentar y explicar sobre el tema que prontamente vira hacia esa invencin formidable y lapidaria que es el Pase.

Un paso ms sobre lo indecible eso indecible que vuelve tan frgil lo humano, ese saber inventado por el humus humano que es el inconsciente. Evito usar la palabra comunidad para referirme a la Escuela porque estoy convencida que no se sostiene del atributo de lo comn.

No hay lo comn, hay una causa eso indecible que nos sostiene en lazos de discursos. Pretendemos junto con Lacan no definir qu es un analista, pretendemos mantener la pregunta abierta.

Y organizamos la Escuela bajo ese principio, ponemos en accin ese principio al designar miembros como analistas practicantes, y nominar AMEs y AEs. Quin es el analista? Lindo chiste! Vaya brete en el que estamos metidos! En contra de los pensamientos que se me anticiparon a la salida de la conferencia, me di cuenta que ese elemento discrepante ligado a la poltica, que fue avanzando en la realidad efectiva de las redes sociales y con el rumor, no vela las diferencias ligadas a nuestro pecado de origen.

No, no las vela apunto lo que escribo. Ese elemento discrepante es harina de otro costal. Es anterior. Como la carta robada qued puesto en otra parte. No el olvido del traspi por represin. El que se conquista por un deseo decidido de pasar a otra cosa.

Hubo acuerdo. Queramos otra cosa, cada uno desde el lugar donde estaba parado. Lacan, su Escuela y la propuesta de Jacques-Alain Miller por fuera de la referencia local nos enganch, s, fuimos llevados de las narices! Fue el tiempo 1, tal como Miller lo interpreta. Fundaciones, puesta en marcha, engranajes en pleno funcionamiento, crisis, giros y hoy, 25 aos despus. Ni el tiempo fundacional ni el tiempo actual de la EOL son ajenos a la poltica entre comillas porque hay polticas y los partidos no bastan para explicar ese plural.

En el Movimiento hacia la Escuela aos y la disolucin de los grupos que dieron lugar a la fundacin de la EOL, no se puso en juego la cosa poltica. Se mantuvo callada. Y esos eran los tiempos que corran en la Argentina.

Todava ocupaba un lugar regulador la sentencia: Las ideas matan. S, inicios de los A pisar con cuidado, an poda haber terreno minado.

La cosa poltica fue puesta aparte. Pasaba por la discrecin de los divanes. Por all s pasaban sufrimientos, dolores, resignaciones, broncas, resentimientos, amores, odios en fin, el humus humano A la altura del psicoanlisis de la orientacin lacaniana. Mirando para atrs, eran tiempos de ste y del otro lado del Atlntico para sacar banderas o para seguir el deseo que nos animaba en relacin a la causa del psicoanlisis, de hacerlo existir bajo condiciones nuevas?

Ese deseo Cul? Vaya uno a saber! En todo deseo hay luces y sombras. Pero, hoy, estamos en otro tiempo. Los vientos que corren, aqu y all, son otros. Son vertiginosos y corrosivos. Han cambiado el aire que respirbamos y ms de una vez nos dejan con poco aire. Hoy, en la EOL, la cosa poltica golpea desde dentro. Esta vez, Jacques-Alain Miller juega con esa carta en la mano. Cunta veces dijimos: Es un hombre poltico! Es su rasgo! Nos llenamos la boca diciendo cada da de nuestros das cotidianos: clnica y poltica.

S, la del psicoanlisis. De acuerdo. Pero en el aoJacques-Alain Miller dio un curso en el que plante la apuesta irreversible de llevar la prctica del psicoanlisis a un lugar oracular.

Hoy cuando es epidemia dijo demos un giro de timn. Demos otra vez un paso contra la modernidad. Hagamos un esfuerzo de poesa. No omitamos la referencia poltica de ese llamado. A rengln seguido, formul all mismo la accin lacaniana, efecto de la interpretacin analtica por fuera de los muros de la transferencia.

Es la poltica milleriana. En eso estamos o no para quienes as no lo quieran. Tendremos que revisar nuestras diferencias, nombrarlas como podamos. Pasar a otro estado de cosas. Me reconozco parte de la Escuela del tiempo 1 y de la que vendr; y me anima el deseo de pasar este impasse dando lugar a la cosa poltica, tratndola analticamente entre los que nos reconocemos parte de este conjunto.

Analticamente, es decir, en razn del psicoanlisis y de la Escuela de la Orientacin Lacaniana. Escuchando a los colegas, me preguntaba : Y en Crdoba?

Cul es la lgica que conduce la vida de nuestra Seccin?

Es la misma la de antes que la de ahora? Estamos en un momento de retorno de aquellos momentos oscuros Hay el Freud, Lacan y yo? Las afinidades polticas obstaculizan? Los colegas no son invitados porque son de este o aquel partido poltico?

Al borde de la disolucin Fue muy difcil aprehender la escuela como experiencia subjetiva. La Seccin Crdoba de la EOL era joven an y la virulencia de los fenmenos grupales llev a una crisis, peligrosa para la vida de la Escuela porque ninguno de sus miembros estaba en posicin de conducirla, al punto de que el Campo freudiano estaba dispuesto a aceptar grupos en Crdoba, lo que implicaba la disolucin de la Seccin.

Creamos que la escuela era tan fuerte que poda aguantar todo! Tocamos fondo. Unos aos antes habamos dejado de ser almas en pena JAM al consentir a la Escuela.

Apenas unos aos despus, perdamos el rumbo. Nadie nos hace ms mal que nosotros mismos. No nos forz a desprendernos de los amores y odios que nos atravesaban, tanto a los ngeles como a los demonios.

Su Alea jacta est dirigido a nosotros, puso por delante nuestro futuro y a cada uno ante nuestra responsabilidad. Surgi lo que nos aturda: Desdichados que estn en pugna con un real cuyo poder los desborda y los arrastra 1. Es lo que atraviesa los grupos.

De esa crisis aprend que la Escuela es frgil como una flor, que ir ciegos hasta las ltimas consecuencias sin dejarnos parar por lo real, nos enreda ms y no sabemos hasta dnde nos lleva.

Que no hay inmunidad adquirida contra la pulsin de muerte, que esos momentos oscuros vuelven con diferentes mscaras de acuerdo a cada institucin, a cada ciudad, a cada pas. Esa crisis marc un antes y un despus para la comunidad cordobesa. No se juega con el fuego fro de lo real como nios desvergonzados y omnipotentes. La Escuela sujeto Qued en m una marca que me despierta, cierta atencin a signos que podran indicar que en la tensin esperable entre el discurso del amo y del analtico la escuela empieza a girar al revs del discurso analtico.

A que el amor que nos une sea un poco ms digno, a cuidar que el xito del Instituto para el cual tambin trabajo no devore a la Escuela, a advertir cada vez, que el padre puede ser confundido con el S1, ese del que no pasamos 2. Esas preguntas de ayer tienen vigencia hoy.

El Psicoanlisis cuestiona al proverbio chino que dice que la experiencia es una linterna colgada en la espalda: la experiencia subjetiva de la Escuela es hertica, es decir, viva.

La perspectiva de un aggiornamento democrtico a partir del debate estimulante que nuestros colegas de la SLP, Miquel Bassols y Jacques-Alain Miller han puesto en marcha, encuentra una realidad efectiva de nuestras escuelas y se entrecruza con cuestiones debatidas en la ECF. Ella emprende una reflexin a la vez crtica y pragmtica a favor del Ao Zero del Campo freudiano.

Lo abordar desde el punto de vista de la experiencia de la 5 ways to fight cellulite en la ECF en tres puntos, ms una conclusin. Cul es la estructura regional de esta presencia? El delegado regional que es el responsable local de la Escuela no representa a su ACF ante la escuela, sino que ms bien l es el delegado de la Escuela ante la ACF, estructura conforme al Uno de la Escuela, todo lo contrario de una opcin localista nosotros y ellos.

Describo aqu la estructura institucional, que implica instancias las de la delegacin regionalreglamento y principio de permutacin.

Sin embargo, la presencia de la Escuela en las regiones, si ella est en el principio de una poltica, no se encarna en todas partes de la misma manera y cada regin de Francia debe considerarse desde este punto de vista una a una. A este respecto las ACF son mltiples.

En las regiones hay presente otra lgica, que reposa sobre la referencia la transferencia a una autoridad autntica, encarnada frecuentemente por un o una colega. Nos dirigimos con gusto a este colega como encarnando esta autoridad, para consultarle sobre una u otra cuestin de la vida de la Escuela en lo local.

Caracterize os regimes totalitarios

Sin duda, los estilos varan, y esta autoridad no se ejerce en todas partes de la misma manera. La jerarqua y la red La Escuela es ciertamente un aparato asociativo pero es tambin y sobre todo la comunidad viva, enraizada en una realidad efectiva, que se integra a partir de un deseo. Los dispositivos organizativos e institucionales deben ser slidos y perennes para permitir mejor el movimiento de las iniciativas individuales que hacen de la Escuela una realidad viva y una presencia en la vida de cada uno, alrededor de la cual gravita el deseo de anlisis.

Cuando las instancias funcionan con estabilidad, vuelven posible un trabajo de Escuela que estimula las iniciativas individuales segn una organizacin menos centralizada. A este respecto, es importante poner todas las energas y animar las iniciativas, incluso sostenerlas. Hay mucho que hacer para que el psicoanlisis tenga el sitio que le corresponde en el mundo.

La organizacin piramidal y centralizada de la Escuela es necesaria, pero debe dejar todo su lugar a la dimensin horizontal de su organizacin. Las nuevas generaciones son especialmente sensibles a ello porque esta estructura en red est en la onda de la poca: La innovacin gan la mano a la tradicin -como dijo Jacques-Alain Miller: el porvenir prima sobre el pasado, la red sobre la jerarqua y lo horizontal sobre lo vertical. Inclusin e invencin Cuando estalla un conflicto, qu pasa en la ECF?

Los casos recientes no eran en ningn punto parecidos al debatido en Italia, hasta el punto de acabar en una separacin. Mi experiencia es que los colegas se dirigieron espontneamente al Directorio, como a un Otro con el que se puede hablar. Los colegas apelan a esta instancia como a un lugar donde el conflicto puede tratarse. Hasta ahora, esta peticin no fue objeto de una comisin especfica.

Qu quiere decir tratarse? Se trat de no intervenir en un conflicto interpersonal sino de encontrar una salida que hiciera sitio a iniciativas nuevas. Esto compete a la invencin: inventar una actividad, una funcin, y velar porque stas permanezcan dentro de la escuela y de su orientacin.

La inclusin prima aqu sobre la exclusin. Sin duda, si la cosa cristaliza y no se encuentra salida. Si se establece una instancia o una direccin formalizada, deber prestarse especial atencin a un principio de inclusin que favorezca el movimiento hacia el Uno de la orientacin lacaniana sin que el paradigma tendencias, grupos, multipartidismo lo conduzca.

Ella participara de la conversacin continua y necesaria entre los psicoanalistas. Esto supone un Eros unitario, como una finalidad de orden superior. Un Eros que pide ser mantenido, inflamado a veces. En resumen, esto no se mantiene con pasiones tristes. Convendr entonces estar atento a los casos donde la tensin entre lo Uno y lo mltiple se ejerce en el servicio de un poder y no de una poltica.

Yo soy juda, lo s en mi cuerpo. Mi colega Susana Huler, como tantos otros en todo el mundo, tiene la costumbre, dira, de utilizar el trmino de judos en lugar de israeles.

Yo rechazo este enfoque con el cual estoy en desacuerdo.

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Ella ha descrito una primera vez a Israel o ms bien a los judos, y en particular a los que forman parte del gobierno, de manera un poco caricaturesca por la va del ensamblaje de un esmoquin con unas pantuflas. La segunda vez fue durante una actividad que trataba de la democracia, esta vez de judos y de democracia. Evidentemente hay judos en Israel, pero considero que a partir del momento en que se habita este pas se deviene ciudadano israel y en consecuencia se habla del conflicto israel-palestino y no judo-palestino.

En la situacin actual el hecho de poner el acento sobre el trmino de judo volvera aceptable el argumento del partido nacional-religioso en su insistencia en querer subrayar el carcter judo del Estado creando de esta manera una lnea poltica cuyo resultado desembocara en una segregacin entre diferentes poblaciones.

Esta argumentacin se opone radicalmente a la Declaracin de Independencia que establece la igualdad de derechos a todos los ciudadanos sin ninguna diferencia de religin, raza o sexo. Si se tiene en cuenta igualmente el hecho de que los extremistas religiosos elevan la Ley juda al rango de Ley del Estado y que los ultranacionalistas buscan imponer lmites territoriales basados en los textos bblicos, lo que se llama el Gran Israel, es esencial mantener un discurso que tenga en cuenta los derechos cvicos separando el Estado y la religin con el fin de proteger los principios de la democracia y de la libertad de expresin.

La democracia se aplica tambin a las relaciones con el otro, ya se trate de los derechos de los ciudadanos del pas o de los derechos de otro pueblo, como es el caso en esta regin.

En el conflicto que vivimos se trata de los derechos de dos pueblos. Conviene recordar aqu que se trata de dos pueblos de Oriente Medio, histrica y culturalmente alejados de Europa y de Amrica, incluso si ellos mismos se definen como occidentales. Los cincuenta aos de conquista territorial plantean ciertos puntos de capitn alrededor de acontecimientos pasados.

Devenida accesible, esta informacin nos ha permitido desgraciadamente poner en evidencia las intenciones y el carcter duradero de esta conquista desde el principio.

Se sabe el efecto de euforia que el triunfo de la batalla y la conquista de la vieja ciudad causaron. El ejrcito y el gobierno estaban fascinados por la realizacin de este viejo sueo del pueblo judo: encontrarse frente al Muro de las Lamentaciones, estar en el corazn de La Ciudad. Pero, es evidente que un Muro, una oracin no pueden reemplazar a la democracia, ni representar una justificacin que legalice la conquista.

As, la ciudad de Jerusaln encarna el sntoma social y poltico de este pas: su ser una ciudad limtrofe supuestamente unificada despus de estos cincuenta aos, su ser la ciudad Santa para las tres religiones monotestas, su ser heterogneo en relacin a sus habitantes: laicos- religiosos-musulmanes y otros grupos tnicos.

El estatuto de esta ciudad es la clave de la piedra angular del conflicto y la salida depender de su suerte: capital de Israel, capital del Estado palestino, ciudad dividida de nuevo o estatuto internacional?

No dije judo" para referirme a los israeles. Dije judo para referirme a m misma y a los otros judos de aqu. Recurrir al humor respecto de m misma y de los otros judos me alivia del peso de mi yo y de mi ser juda. No recurrira al humor para referirme a los cristianos o a los musulmanes.

Eso no me traera ningn alivio sino todo lo contrario, como ya sabemos. La separacin del Estado y la religin no es tan real en Israel. Es un deber ser, pero no existe fuertemente. Tenemos de ello dolorosos ejemplos: por qu hemos construido una democracia sin una constitucin? Por que ha quedado Israel sin el lmite al poder de los gobiernos que una constitucin garantiza? Uno de los motivos es que al declararse el Estado estall la guerra.

Luchar con los pases rabes implic postergar el pensamiento acerca de cmo queremos ser para ocuparnos de existir, sobrevivir. Pero una vez finalizada la guerra del 48, se decidi postergar la redaccin de una constitucin para evitar el enfrentamiento con los religiosos acerca del nombre judo. Estaba claro que los Fundadores queran un Estado Nacin y no un pas religioso. Una constitucin hubiera encendido el conflicto entre la ley del Estado y la Halajah. Pero no hubo una clara elaboracin que no s si es posible acerca de qu implicaba crear un Estado judo.

Hoy en da est ms claro que nunca que no hemos de dejar el nombre judo en manos de los religiosos. Tambin est claro que el nombre israel no resuelve las diferencias entre las distintas etnias y religiones que habitan nuestro pas. Debemos inventar un modo de reconocer y respetar las diferencias sin efectos segregativos. Diferenciar no es segregar.

Aunque hay diferencias que implican problemas de muy difcil solucin, como la diferencia entre el concepto de nacin- Estado, ajeno al Medio Oriente histrico, y el concepto de una vida regida por la Halaja o la Shariah.

Por todo esto no estoy de acuerdo con la propuesta de ver en Jerusaln la llave del conflicto. Su paso por el Vaticano, creo, lo ha hecho sabio respecto al peligro que encierra la palabra Dios. Quin fue Simone Weil y porqu elegirla, a propuesta de J. Miller, como una fuente de inspiracin para la red Zadig? Fue alguien inclasificable. Filsofa, mstica, pensadora socialmente comprometida, su original personalidad fascina, no slo por su pensamiento, brillante y difcil de catalogar, sino porque encarn en su propia vida un compromiso con los ms dbiles, que difera singularmente del de tantos intelectuales de izquierda, que slo hablaban desde la teora.

No debi de ser ajeno a este compromiso la que fue, segn ella testimonia, su primera experiencia mstica: Endespus de mi ao de fbrica, antes de retomar la enseanza, mis padres me llevaron a Portugal. All tuve de repente la certeza de que el cristianismo es por excelencia la religin de los esclavos, de que los esclavos no podan dejar de adherirse a ella, y yo me sent entre ellos.

Su pensamiento abre una va inestimable para pensar cmo el psicoanlisis podra incidir en la poltica desde una posicin que no se confundira con la lgica de los partidos polticos. Su nocin de luz interior una nocin compleja, que remite a distintos lugares de la tradicin filosfica pero tambin a la mstica es clave para poder pensar, desde el discurso analtico, una manera de incidir en la poltica que no responda a la lgica del para todos propia de la psicologa de las masas, pues en ella se adivina algo de la lgica femenina del no-todo.

Simone Weil opone con rotundidad dos posiciones: la de la sumisin al pensamiento establecido por el partido, lo que en trminos de Lacan pertenecera a la lgica del para todos, o la fidelidad a los propios pensamientos de quienes se dejan guiar exclusivamente por su luz interior, posicin sta en la que, creo, se adivina una cierta afinidad con el no-todo.

La mentira son los pensamientos de quienes no desean la verdad o desean la verdad y adems la conformidad con tal o cual pensamiento establecido. Lo que S. Pero cmo desear la verdad sin saber nada de ella? Este es el misterio de los misterios. La luz se recibe deseando la verdad y sin intentar adivinar de antemano su contenido. La alusin mstica al misterio sugiere que para S. Este inconceptualizable de la verdad, propio de la mstica y de la posicin femenina, no permite hacer masa, es lo opuesto a la conformidad con un pensamiento preestablecido de antemano, que es lo que se exige en los partidos, regidos por la lgica masculina del para todos.

Los partidos son mquinas de producir pasin colectiva, es decir, son mquinas para producir goce. No el goce no-todo de la lgica femenina sino el goce del para todos, el goce de la identificacin. Y es en funcin de este goce que los miembros se someten a la presin ejercida sobre cada uno de ellos. Go to Application. US Go Premium. PowerPoint Templates. Upload from Desktop Single File Upload. Post to :. URL :. Related Presentations :. Add to Channel. The presentation is successfully added In Your Favorites.

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